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BTS pone a Latinoamérica en el centro de su nuevo tour mundial

Después de años de proyectos individuales y de completar el servicio militar obligatorio en Corea del Sur, BTS se prepara para una de los retornos más significativos en la historia reciente de la música pop. En 2026, la banda no solo lanzará un nuevo álbum muy esperado: también emprenderá una gira mundial de enorme envergadura que pone a Latinoamérica en un lugar destacadísimo de su estrategia global.

La relevancia de este regreso no se reduce a siete hombres subiendo de nuevo a un escenario. BTS, formado por RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook, fue clave para llevar el K-pop de nicho a fenómeno global durante la última década. Su impacto va más allá de récords de streaming o boletos vendidos: redefinieron cómo una banda no occidental puede articular identidad, comunidad fan y éxito masivo en mercados tan diversos como Asia, Europa y América. Este regreso marca el cierre de un ciclo de casi cuatro años sin actividad conjunta, y lo hace con una ambición sin precedentes.

La gira, programada para comenzar en abril de 2026 en Corea del Sur y extenderse hasta marzo de 2027, incluye 79 fechas en 34 regiones, abarcando Asia, Norteamérica, Europa, Oceanía y América Latina. Más que un simple recorrido de conciertos es la declaración de un grupo que vuelve a pisar con fuerza en todos los continentes después de un paréntesis estratégico que combinó descanso creativo y reencuentro con su identidad colectiva.

Latinoamérica como epicentro del nuevo ciclo

Desde hace meses, los fans del ARMY en América Latina han seguido cada pista sobre la gira con ansiedad creciente. Antes incluso del anuncio oficial, rumores y filtraciones sugerían que México y Brasil serían destinos primordiales para el tour, dados sus mercados robustos y la histórica pasión de sus audiencias por la banda.

Estas especulaciones se confirmaron en parte cuando se supo que la gira incluirá paradas en México, con fechas ya anunciadas para el Estadio GNP Seguros de Ciudad de México en mayo de 2026, consolidando al país como uno de los puntos clave del regreso de la banda al escenario internacional.

Aunque todavía no hay confirmaciones oficiales de todas las paradas latinoamericanas, la expectativa es enorme en países como Brasil, Perú, Chile, Argentina y Colombia, donde el fandom ha mostrado un entusiasmo intenso desde el anuncio de nuevas fechas y del álbum programado para marzo de ese año.

Este énfasis en Latinoamérica no es caprichoso ni casual. En los últimos años, la región ha demostrado ser un mercado estratégico para giras internacionales de gran escala: con estadios colmados, una comunidad fan transversal y un consumo musical que mezcla culturas locales con tendencias globales, Latinoamérica se ha consolidado como un lugar natural para apuestas artísticas ambiciosas. BTS parece haber leído esa cartografía de forma precisa.

Para el ARMY latino, este tour representa más que una serie de conciertos. Es el reencuentro con una banda que, durante años, fue parte de los ritmos cotidianos y de las playlists universales. Su música resonó en millones de dispositivos, y ahora esos sonidos tendrán un eco aún mayor en estadios que, tras la pandemia y los cambios en la industria del concierto, recobran su centralidad como espacios de encuentro colectivo.

El impacto cultural de retorno del gigante del K-pop

La relevancia de BTS trasciende las cifras. El grupo no solo rompió récords de streaming y ventas, sino que catalizó una intersección cultural donde el K-pop dejó de ser percibido como un fenómeno exclusivamente asiático para convertirse en una fuerza hegemónica en la música global. Su regreso con álbum y gira es, en sí mismo, un acontecimiento que plantea cómo se negocia, internacionalmente, la idea de una banda de pop global en un mundo fragmentado por lenguajes y geografías.

La elección de incluir fuertemente a Latinoamérica en su itinerario no solo responde a intereses comerciales. Se trata de reconocer una audiencia madura y apasionada, capaz de sostener estadios enteros y de traducir canciones en experiencias colectivas profundas. No es menor que, tras años de ausencia del escenario grupal, BTS regrese precisamente a tocar en los lugares donde sus letras y coreografías fueron aprendidas, traducidas y adoptadas como propias por miles de jóvenes.

Además, este tour llega en un momento en que el mercado musical global está redibujando sus ejes: géneros antes marginados en las grandes giras, como el reggaetón, el K-pop o el pop latino de fusión, dominan rankings y listas de streaming. La decisión de BTS de anclar su nueva era con fechas en Latinoamérica refleja una lectura estratégica del mapa musical global más que una simple expansión logística.

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