
El pelo sin volumen es una de las consultas más repetidas en peluquerías, buscadores y conversaciones entre amigas. Da igual la edad o el tipo de corte: cuando el cabello se aplana, pierde gracia, movimiento y, muchas veces, hace que el peinado parezca menos cuidado de lo que realmente está. No siempre tiene que ver con la cantidad de pelo ni con una genética complicada. En la mayoría de los casos, el problema está en cómo lo tratamos sin darnos cuenta. El volumen no aparece por arte de magia, pero tampoco requiere una transformación radical.
El volumen empieza en el cuero cabelludo. Un pelo limpio, suelto y sin residuos tiene muchas más posibilidades de despegarse de la raíz que uno saturado de producto. Por eso funcionan mejor los lavados ligeros, con champús que limpian bien pero no dejan sensación pesada. El acondicionador, cuando se aplica demasiado cerca de la raíz, suele ser el primer enemigo del volumen. Usarlo solo en medios y puntas ayuda a mantener el cabello flexible sin restarle cuerpo desde el nacimiento.
El secado es uno de los momentos más decisivos. Secar el pelo siempre en la misma dirección hace que se acostumbre a caer y se aplaste. Cambiar la rutina y secarlo con la cabeza ligeramente hacia delante ayuda a levantar la raíz de forma inmediata. No se trata de hacerlo perfecto, sino de permitir que el aire entre desde abajo y cree volumen desde la base.
No todos los cepillos ayudan a dar volumen, aunque muchos prometan lo mismo. Los cepillos demasiado planos o densos suelen estirar el pelo y restarle cuerpo. En cambio, trabajar la raíz con un cepillo redondo de tamaño medio permite elevar el cabello sin marcarlo en exceso.El truco está en levantar desde la raíz y dejar caer el largo con naturalidad.
Cuando se busca volumen, menos suele ser más. El exceso de productos apelmaza el pelo y hace que pierda cuerpo a las pocas horas. Las fórmulas ligeras, aplicadas en pequeñas cantidades y solo en las zonas clave, funcionan mucho mejor. Un toque en la raíz o en la coronilla puede ser suficiente para notar la diferencia.
El cabello tiene memoria. Llevar siempre la raya en el mismo sitio hace que el pelo caiga plano por costumbre. Cambiarla de vez en cuando, aunque sea unos centímetros, rompe ese hábito y crea volumen de forma natural. Es un gesto sencillo que no requiere tiempo ni herramientas, pero que se nota desde el primer momento.
Lo que pasa por la noche se nota por la mañana. Dormir con el pelo completamente suelto suele hacer que se aplaste, sobre todo en la zona de la raíz. Recogerlo en un moño alto y flojo o en una coleta suave ayuda a mantener el volumen mientras se duerme. Además, usar fundas de almohada de tejidos suaves reduce la fricción y evita que el pelo pierda forma.
Por mucho que se trabajen el lavado y el secado, un corte mal planteado puede arruinar cualquier intento de dar volumen. Las capas bien hechas aportan movimiento y cuerpo sin restar densidad. No se trata de vaciar el pelo, sino de darle estructura para que se sostenga solo. Un buen corte facilita el peinado diario y hace que el volumen aparezca de forma más natural.
Conseguir más volumen en el pelo no es cuestión de trucos imposibles ni de peinados que duran lo justo para una foto. Tiene más que ver con entender cómo se comporta el cabello y acompañarlo con gestos que suman en lugar de restar.