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El calendario se despide de enero con una situación meteorológica más calmada tras varias semanas dominadas por frentes atlánticos y episodios de inestabilidad. Según la previsión general de AEMET y la tendencia de los modelos a medio plazo, la semana del 26 de enero al 1 de febrero estará condicionada por la influencia recurrente del anticiclón, que favorecerá un tiempo seco en amplias zonas del país. No será, sin embargo, una semana completamente monótona: el frío seguirá siendo protagonista, las heladas se repetirán en el interior y el norte, y la nubosidad irá ganando presencia de forma progresiva conforme se acerque el fin de semana. Una transición pausada hacia febrero, con un invierno que se deja sentir sin recurrir a extremos.
El lunes 26 de enero comenzará con un panorama claramente estable en la mayor parte de España. Predominarán los cielos poco nubosos o despejados, especialmente en el centro, sur y litoral mediterráneo. En el norte y noroeste aparecerán nubes bajas, más persistentes en zonas del Cantábrico, aunque sin precipitaciones relevantes. Las temperaturas mínimas descenderán con fuerza durante la madrugada, con heladas generalizadas en el interior peninsular y en áreas de montaña. Las máximas se mantendrán contenidas, reforzando una sensación térmica plenamente invernal durante todo el día.
El martes 27 de enero mantendrá una situación muy similar, con el anticiclón asentado sobre la Península. Las noches volverán a ser frías, y durante las primeras horas del día se formarán bancos de niebla en valles del interior, como la meseta norte y el valle del Ebro, que podrán reducir la visibilidad de forma puntual. A medida que avance la mañana, estas nieblas tenderán a disiparse, dando paso a cielos despejados en amplias zonas. En el norte persistirá la nubosidad baja, con un ambiente húmedo y frío, pero sin lluvias significativas.
El miércoles 28 de enero no traerá cambios sustanciales en el patrón meteorológico. La estabilidad seguirá siendo la nota dominante, aunque comenzará a apreciarse un ligero aumento de la nubosidad alta desde el oeste. Las temperaturas diurnas subirán tímidamente en el sur y en el litoral mediterráneo, mientras que en el interior y norte se mantendrán en valores bajos para la época. Las heladas seguirán siendo frecuentes al amanecer, especialmente en zonas rurales y de montaña, consolidando un escenario típico del corazón del invierno.
El jueves 29 de enero marcará el inicio de una evolución lenta pero perceptible. La nubosidad aumentará en el tercio norte y noroeste peninsular, con cielos más cubiertos en Galicia, Asturias y Cantabria. En estas regiones no se descarta alguna precipitación débil y dispersa, más probable en áreas próximas a la costa y zonas de relieve. En el resto del país el tiempo continuará estable, con cielos parcialmente despejados y temperaturas sin cambios significativos. El frío nocturno seguirá siendo una constante.
El viernes 30 de enero consolidará ese incremento de la nubosidad en el norte, aunque sin dar lugar a un episodio de lluvias generalizadas. Las precipitaciones, en caso de producirse, serán escasas y poco relevantes. En áreas de montaña del norte la cota de nieve se mantendrá relativamente alta, por lo que solo podrían registrarse nevadas testimoniales. El centro y sur peninsular permanecerán al margen de la inestabilidad, con ambiente seco, cielos variables y un frío persistente durante las primeras horas del día.
El sábado 31 de enero llegará con una atmósfera algo más dinámica, aunque todavía lejos de un escenario adverso. El norte y nordeste peninsular podrían experimentar intervalos nubosos más compactos y alguna precipitación ocasional, mientras que el resto del país alternará nubes y claros. Las temperaturas se mantendrán en valores normales para finales de enero, con mañanas frías y una ligera suavización térmica durante las horas centrales. Las heladas seguirán apareciendo en el interior, especialmente en zonas elevadas.
El domingo 1 de febrero abrirá el nuevo mes con un tiempo relativamente estable en la mayor parte del territorio. Predominarán los cielos con nubes y claros, y las precipitaciones quedarán restringidas a puntos muy concretos del norte. Las temperaturas no experimentarán cambios destacables, manteniéndose dentro de los valores propios de la estación, con frío nocturno y máximas moderadas. La atmósfera transmitirá una sensación de calma, aunque con el invierno todavía muy presente.
La semana del 26 de enero al 1 de febrero se presenta como un paréntesis de estabilidad dentro del invierno, marcado por el dominio anticiclónico, el frío persistente y la ausencia de fenómenos meteorológicos adversos relevantes. Un escenario que permitirá cerrar enero sin sobresaltos y encarar febrero con la atención puesta en posibles cambios de patrón, pero con la certeza de que el invierno sigue marcando el ritmo del cielo.