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El Barça reacciona a tiempo ante el Copenhague y sella su pase a octavos

Un mal inicio no frena a los de Flick, que aceleran tras el descanso y cierran la fase con autoridad en el Camp Nou.

El FC Barcelona cumplió con el objetivo y certificó su clasificación directa para los octavos de final de la Champions League tras imponerse por 4-1 al FC Copenhague en el Spotify Camp Nou. No fue un partido plácido desde el arranque, pero sí una demostración clara de jerarquía cuando el escenario empezó a exigirla.

El encuentro comenzó con un sobresalto inesperado. Apenas habían pasado unos minutos cuando el conjunto danés aprovechó un desajuste defensivo para adelantarse en el marcador y silenciar por momentos al estadio. El gol obligó al Barça a remar contracorriente y dejó en evidencia cierta falta de tensión inicial, algo que ya había aparecido en otros partidos europeos de la fase.

Lejos de precipitarse, el equipo de Hansi Flick optó por tener paciencia. El dominio del balón fue constante, aunque durante la primera parte costó encontrar profundidad y ritmo en los últimos metros. El Copenhague, bien organizado atrás, supo resistir y cerró espacios, llevando el partido al descanso con ventaja mínima y la sensación de que el Barça debía subir una marcha más.

Ese cambio llegó tras el paso por vestuarios. Nada más comenzar la segunda mitad, Robert Lewandowski apareció para igualar el marcador y devolver la tranquilidad a los azulgranas. El gol actuó como punto de inflexión. A partir de ahí, el Barça empezó a jugar más cerca del área rival, con mayor velocidad en la circulación y más presencia entre líneas.

La remontada se consolidó con el tanto de Lamine Yamal, que volvió a demostrar por qué es una de las grandes noticias de la temporada. Su gol dio ventaja al Barça y rompió definitivamente la resistencia danesa. Poco después, Raphinha, desde el punto de penalti, amplió la diferencia y dejó el partido prácticamente sentenciado.

Con el Copenhague ya sin capacidad de respuesta, el Barça cerró la noche con un cuarto gol obra de Marcus Rashford, que puso la guinda a una segunda parte muy sólida del conjunto catalán. Incluso hubo tiempo para que el VAR anulara un tanto visitante que habría maquillado el resultado.

Más allá del marcador, el partido dejó varias lecturas positivas para el Barcelona. El equipo mostró capacidad de reacción, profundidad ofensiva y una clara mejora tras el descanso. La segunda mitad fue un reflejo de lo que Flick busca: intensidad, movilidad y eficacia. También quedó claro que, cuando el ritmo sube, el Barça sigue siendo muy superior a este tipo de rivales.

En términos de clasificación, la victoria permite al Barcelona terminar entre los ocho primeros de la fase y evitar el playoff previo a octavos, un detalle clave en un calendario cada vez más exigente. El objetivo europeo inmediato está cumplido y ahora el reto pasa por mantener este nivel competitivo cuando lleguen las eliminatorias.

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