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Alcaraz tumba a Djokovic en Australia y marca un antes y un después en el tenis mundial

El español reacciona tras ceder el primer set y conquista el Open de Australia, completando el Career Grand Slam con tan solo 22 años.

En uno de los duelos más esperados del año en el circuito masculino, Carlos Alcaraz venció a Novak Djokovic en la final del Open de Australia 2026 por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5, en un partido que quedará marcado en la historia moderna del tenis.

De salida, Djokovic impuso su experiencia y pegada para llevarse con claridad el primer set. El serbio, con un historial imponente en Melbourne y con un palmarés que aspira al récord de majors, puso contra las cuerdas al murciano con una combinación de potencia y solidez desde el fondo. Sin embargo, Alcaraz no tardó en ajustar su enfoque.

La clave de la remontada llegó con un cambio de actitud en la segunda manga. Más agresivo en las devoluciones y con un juego más profundo y variado desde el fondo, Alcaraz consiguió igualar la final con un set 6-2. A partir de ahí, el español dominó las mejores fases del encuentro y, pese a la resistencia de Djokovic, continuó imponiendo su ritmo en la Rod Laver Arena.

El tercer set se decantó a favor de Alcaraz, que aprovechó la combinación de precisión y potencia para situarse 2-1 en la final. En el cuarto, con un juego físico intenso y opciones de ruptura en momentos clave, el joven español llevó el duelo hasta el final y selló el 7-5 definitivo, desatando la ovación en el estadio.

Con esta victoria, Alcaraz no solo suma su séptimo título de Grand Slam, sino que también se convierte en el tenista más joven de la historia en completar el Career Grand Slam, al ganar los cuatro grandes antes de cumplir 23 años. Este logro histórico supera registros que estaban vigentes desde 1938 y lo coloca en un lugar de privilegio en la élite del deporte.

Para Djokovic, la derrota representa la primera caída en una final del Open de Australia tras un extraordinario dominio en este torneo, y pospone su posibilidad de ganar un major más, el que hubiera sido su vigésimo quinto, en una pista donde históricamente ha sido casi imbatible.

La final de Melbourne fue un choque generacional: el vigor, creatividad y potencia de Alcaraz frente a la experiencia, consistencia y lectura táctica de Djokovic. El resultado refleja no solo un partido de altísimo nivel, sino también el posible inicio de una nueva era en el tenis masculino, con Alcaraz marcando tendencia y estableciendo nuevos límites para su generación.

Este duelo añade un capítulo más a la rivalidad deportiva entre ambos, en la que cada enfrentamiento ha sido una exhibición de tenis de élite. La victoria en Australia puede marcar un antes y un después en la carrera de Alcaraz y situarlo, si mantiene este ritmo, entre los grandes dominadores del circuito en los próximos años.

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