
El FC Barcelona sufrió un golpe inesperado en la Jornada 24 de LaLiga EA Sports 2025-26, al caer 2-1 ante el Girona FC en el Estadi Montilivi. Fue un derbi catalán con alternativas, lucha física y un desenlace que deja al conjunto blaugrana cayendo al segundo puesto de la clasificación, ahora por detrás del Real Madrid en una lucha por el título cada vez más ajustada.
El Barcelona comenzó el partido con buenas sensaciones y control territorial, generando más ocasiones claras que su rival. La estrategia de Hansi Flick, con posesión avanzada y presión alta, buscaba marcar pronto para encarrilar el duelo en un campo históricamente complicado. Sin embargo, pese a ese dominio en fases tempranas, el conjunto blaugrana no fue capaz de transformar su superioridad en goles antes del descanso. Esa falta de eficacia se pagó caro. El Girona, ordenado y eficaz al contraataque, supo sufrir los ataques visitantes y salió con fuerza tras el intermedio para disputar cada balón como si fuera decisivo.
La clave del partido llegó en la segunda mitad. El Barça se adelantó con un gol de cabezazo de Pau Cubarsí, que remató un córner con gran precisión para poner el 0-1 en el 59′ y aparentemente darle aire al equipo catalán.
Girona no se vino abajo y reaccionó con fuerza. Primero, Thomas Lemar igualó al empujar un balón dentro del área tras una acción rápida y directa del Girona, que obligó a los visitantes a replantear sus líneas. Pocos minutos más tarde, Fran Beltrán culminó la remontada con un remate por bajo tras una jugada asociada, desatando la euforia local y dejando a los azulgranas con poco tiempo para responder.
El último tramo del partido estuvo marcado por la presión blaugrana en busca del empate, con varias ocasiones claras erradas y un final que suscitó debate por la forma en que se gestó el gol de la victoria, en un choque que acabó con un 2-1 muy celebrado por la afición de Girona.
Tácticamente, el Girona defendió con orden en bloque medio y supo aprovechar los pocos espacios que dejó el Barça con transiciones rápidas por las bandas, especialmente cuando los catalanes desorganizaron su estructura en la búsqueda del tercer gol. La entrada de jugadores frescos y la lectura del entrenador local resultaron decisivas para cambiar el ritmo del encuentro.
Para el Barcelona, el resultado refleja las dificultades actuales en la definición y la defensa bajo presión, áreas que han sido señaladas en las últimas semanas por parte de la prensa y el propio técnico. A pesar de dominar buena parte del partido, el equipo no logró convertir las oportunidades en goles suficientes, y esa falta de efectividad terminó siendo determinante.
Con este triunfo, el Girona suma tres puntos de gran valor moral y competitivo, mientras que el Barcelona cede el liderato liguero a favor del Real Madrid, quedando a dos puntos de distancia al cierre de la jornada. Este resultado no solo altera momentáneamente la clasificación, sino que añade presión a los catalanes en las próximas jornadas, donde cada partido será clave para mantener aspiraciones de título.
La derrota en Montilivi también pone de manifiesto la tensión actual en el vestuario y la necesidad de resolver cuestiones defensivas que vienen arrastrando desde encuentros previos, lo que explica parte de las críticas y la autocrítica del cuerpo técnico tras el pitido final. En fútbol, los derbis siempre tienen un extra de tensión y emoción, y este Girona 2-1 FC Barcelona quedará en la memoria de los aficionados por su impacto directo en la pelea por el título y por la manera en que el conjunto gerundense supo imponerse a un gigante del fútbol español.