
El Real Madrid consiguió un valioso triunfo por 1-0 en el Estádio da Luz contra el SL Benfica en la ida de los playoffs de la UEFA Champions League 2025-26 disputada el 17 de febrero. Fue un partido marcado tanto por el fútbol como por un episodio controvertido que paralizó el juego y copó los focos al final de la noche en Lisboa.
Desde los primeros minutos, el Real Madrid se mostró más firme con el balón y dispuesto a controlar los tempos. El conjunto visitante fue quien generó las mejores ocasiones ofensivas durante la primera mitad, llevando el ritmo del juego y obligando al Benfica a replegarse y a jugar con paciencia desde atrás.
Pese a esa superioridad blanca, el marcador llegó algo más tarde de lo esperado. Tras el descanso, cuando la presión rival seguía creciendo, Vinícius Júnior rompió la igualada en el minuto 50 con un zapatazo de gran calidad que se coló por la escuadra, desatando la alegría de los seguidores madridistas presentes.
Lo que podía haber sido únicamente un momento de celebración se convirtió casi de inmediato en una situación delicada. Vinícius se quejó al árbitro Francois Letexier de que el jugador del Benfica Gianluca Prestianni lo había insultado con un término de carácter racista, lo que provocó una discusión entre ambos y la interrupción del juego durante unos diez minutos mientras se aplicaba el protocolo antirracista.
El incidente no solo detuvo el partido, sino que encendió las miradas y las críticas en redes y medios: se escucharon cantos relacionados con la situación, y la tensión quedó patente tanto dentro como fuera del terreno. Jugadores como Kylian Mbappé también intervinieron en defensa de su compañero, increpando al jugador acusado durante el enfrentamiento.
La tensión no se agotó con el parón. Hacia el final del partido, José Mourinho, entrenador del Benfica, fue amonestado y finalmente expulsado tras protestar decisiones arbitrales. Su reacción provocó que abandonara la zona técnica antes del pitido final, en una escena que añadió aún más dramatismo a una noche ya cargada de emoción y debate.
A nivel futbolístico, el Real Madrid firmó una actuación madura y defensivamente sólida. La estructura del equipo permitió controlar las aproximaciones lisboetas y gestionar con eficacia los momentos de presión alta del Benfica. La actuación de Thibaut Courtois fue destacada, con varias paradas que mantuvieron el 0-0 hasta el tanto de Vinícius. En el mediocampo, los futbolistas madridistas supieron sostener el ritmo y encontrar soluciones en posesión, mientras que la defensa se mantuvo firme incluso cuando el duelo se volvió más físico y tenso en la recta final.
El 0-1 deja al Real Madrid con una ligera ventaja para la vuelta en el Bernabéu, a la espera de confirmar su pase a octavos de final. El triunfo en Lisboa siempre es un valor añadido, especialmente en una eliminatoria de ida en la que cada gol y cada detalle cuentan. Para el Benfica, a pesar de la derrota, quedan negociar el golpe emocional tras el incidente y la expulsión de Mourinho antes de ir a Madrid para la vuelta. La eliminatoria, pese a la ventaja blanca, sigue totalmente abierta.