Castlevania hace su regreso triunfal.
Castlevania apareció de nuevo en el State of Play y, honestamente, fue de esos anuncios que te hacen levantar la cabeza de inmediato. El nombre es Castlevania: Belmont’s Curse y desde el primer segundo del trailer se sintió como un intento serio de traer de vuelta a la franquicia, no como relleno ni experimento raro.
Lo que mostraron deja claro que es un juego en 2D, enfocado en acción y exploración, con ese ritmo clásico que siempre hizo especial a Castlevania. Visualmente a muchos nos recordó bastante a Bloodstained: escenarios oscuros, personajes bien marcados y esa vibra gótica que no necesita explicación. No se ve moderno por moda, se ve moderno porque corre fluido y se siente vivo, pero sin traicionar su raíz.
La historia gira alrededor del linaje Belmont, otra vez látigo en mano, monstruos por todos lados y castillos que no parecen simples pasillos. Todo apunta a un mapa más abierto, de esos que te invitan a perderte, regresar, desbloquear caminos y sentir que cada avance se gana. Justo lo que muchos extrañamos de la saga desde hace años.
Sobre Koji Igarashi, la pregunta es inevitable, no hay información que indique que esté involucrado en el desarrollo, y siendo realistas, no parece que lo esté. Igarashi ya tomó su propio camino desde hace tiempo y su huella está en lo que Castlevania fue y en lo que otros juegos heredaron de él, pero Belmont’s Curse no parece depender de su nombre para existir. Para muchos, esto no es nostalgia barata, es la esperanza de volver a perder horas explorando castillos, aprendiendo patrones de enemigos y escuchando música que se te queda pegada.