La tarta de queso es un postre que nunca defrauda. Su origen se remonta a los primeros Juegos Olímpicos en el lejano 776 AC. Se daba a comer a los atletas como ‘pastel proteico a base de queso’. Aunque parece que la receta era de un doctor griego, fueron los Romanos, quien tras la conquista de Grecia la difundieron por el territorio europeo. En su origen esta receta, poco se parecía a la actual tarta de queso.